Bolivia, el único país sudamericano que retrocede en el Índice Global del Hambre

Bolivia empeoró su situación en el Índice Global del Hambre 2026. Es el país con la peor posición de Sudamérica y el segundo de Latinoamérica, después de Haití, advirtió la directora para Perú y Bolivia de la organización no gubernamental Ayuda en Acción, Isabel Cajías de la Vega.
“Es una alarma para Bolivia para que se tomen medidas y políticas que resuelvan el tema”, alertó Cajías en una entrevista con el programa Sin Maquillaje con Mery Vaca, que también se difunde por las redes de Brújula Digital y Otro Kanal.
El índice, elaborado desde 2000 por un grupo de instituciones lideradas por Welthungerhilfe, combina cuatro indicadores: subalimentación o ingesta calórica insuficiente, emaciación (bajo peso respecto a la altura), retraso del crecimiento en menores de cinco años y mortalidad infantil.
La escala clasifica el hambre como baja (menos de 10 puntos), moderada (10 a 19,9), grave (20 a 34,9) y, a partir de 35 puntos, muy grave.
Bolivia pasó de 12,2 puntos en 2018 a 14,2 en 2026, un deterioro del 16,4 % que revierte casi dos décadas de mejora.
“Es el único país en Sudamérica que mantiene una puntuación mayor al 10”, señaló la responsable de Ayuda en Acción.
En 2000 registraba 26,6 puntos; en 2006, 23; y en 2012, 16,2.
El indicador que más empeoró fue la subalimentación, que subió de 13,6 a 17,5 puntos. Esto refleja que parte de la población no consume suficientes calorías ni alimentos de calidad y diversidad, explicó Cajías, quien destacó la importancia de una dieta que incluya proteínas, granos, verduras y frutas.
Después de Bolivia, los países sudamericanos con puntuaciones moderadas son Surinam (11,4), Venezuela (10,5) y Trinidad y Tobago (10,3). El resto se encuentra en la categoría baja, con Chile, Paraguay y Uruguay por debajo de los cinco puntos.
En América Latina y el Caribe, solo Bolivia y Haití empeoraron. Este último país pasó de 30,4 a 34,4 puntos, una situación que Cajías atribuyó al conflicto armado interno.

Causas y medidas
La directora de la organización no gubernamental precisó que el informe no identifica las causas específicas por país, pero señala factores globales como los conflictos, el cambio climático, con inundaciones y sequías, y la desigualdad que impide a parte de la población acceder a los alimentos.
Para revertir la tendencia, pidió fortalecer la agricultura familiar mediante tecnología e innovación para mejorar la productividad del país, además de capacitar a los campesinos y resolver los problemas de transporte y logística.
También advirtió de que, en el contexto del ajuste económico que vive Bolivia, el aumento de precios de los alimentos y el retiro de subvenciones pueden agravar el índice, al obligar a los hogares de menores ingresos a renunciar a una dieta equilibrada.
Por ello, reclamó “políticas compensatorias” y medidas que garanticen una canasta básica asequible para toda la población, pero sobre todo para los sectores vulnerables.

Varios factores
Por su parte, el sociólogo e investigador en ciencias para la sostenibilidad Jean Paul Benavides consideró que el índice muestra un retroceso porque “la crisis económica es la que está golpeando a Bolivia” y agregó que “cuando los alimentos suben, entonces la gente tiene menos acceso”.
Benavides atribuyó el alza de los alimentos a la combinación de varios factores: el aumento del precio del dólar, el encarecimiento de los carburantes y las limitaciones para importar insumos agrícolas. Al subir los precios de los alimentos, explicó, la población tiene menos acceso a ellos, y los más afectados son los sectores más vulnerables.
Coincidió con Cajías en la necesidad de hacer estudios regionalizados para conocer mejor la situación del hambre para enfocar los programas sociales.
Según Benavides, las áreas rurales son las que más han resentido la inflación y, tras haber logrado recuperarse de la pobreza extrema, son las primeras en volver a caer bajo las líneas de pobreza, lo que anticipa un repunte del hambre en esos lugares.
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