Jubileo: “Una YPFB que quiso hacerlo todo, terminó no haciendo nada bien”

La Paz, 30 de Oct (PSM).- “Una YPFB que quiso hacerlo todo, terminó no haciendo nada bien y nos llevó al desastre en el que estamos”, sostuvo el investigador de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez, quien planteó la reestructuración de la estatal petrolera, y no cerrarla, para que se concentre en explorar, explotar y comercializar hidrocarburos.
Velásquez expuso el diagnóstico en el programa Sin Maquillaje con Mery Vaca.
Descartó el cierre por razones políticas y sociales. A su juicio, para muchos bolivianos la empresa es “casi celestial”, una “insignia nacional” y clausurarla, advirtió, reabriría el péndulo entre privatizaciones y nacionalizaciones de los últimos 90 años.
El investigador atribuye la crisis que vive la petrolera a los 21 años de modelo estatista, surgido de la Guerra del Gas de 2003, la Ley de Hidrocarburos de 2005 y la nacionalización de 2006.
Según las investigaciones de Velásquez, las reservas probadas de gas cayeron un 54 % desde 2009 y las de líquidos, un 63 %. La producción de gas bajó un 56 % en diez años.
Además, Bolivia importa el 95 % del diésel y el 60 % de la gasolina.
La burocracia pesa en las cuentas. De un presupuesto de 59.000 millones de bolivianos en 2025, más de 800 millones se destinaron a personal.
Con las subsidiarias, el gasto supera los 2.400 millones, una estimación porque no toda la información es pública. La corporación emplea a cerca de 8.000 personas.
«Vuelta al origen»
La propuesta preparada por Jubileo para la reestructuración de YPFB implica una “vuelta al origen” de la empresa para que funcione en la exploración y explotación a través de las filiales Andina y Chaco, dejando de lado otras áreas, como la refinación, el transporte y la logística, que quedarían en manos del sector privado mediante contratos de servicios.
La comercialización continuaría en manos de la estatal, pero actividades como la producción de hidrógeno verde o biodiésel deberían quedar en manos privadas.
La propuesta parte de una reducción de las 36 unidades actuales a 13, lo que implicaría una disminución de alrededor del 60 % del personal, cuyo total está calculado en 8.000 empleados.
“Basta de ser una agencia de empleo”, afirmó Velásquez, quien subrayó que su propuesta “no es una receta” y puede ser mejorada.
El planteamiento incluye una reforma institucional que implique la designación del presidente ejecutivo a partir de ternas presentadas al Congreso, tras 17 autoridades de la empresa nombradas en 20 años, todas interinas.
Según explicó, diez de los 17 presidentes ofrecieron reestructurarla y ninguno lo logró.
Para la reforma, el economista considera indispensable modificar la Ley de Hidrocarburos, una “camisa de fuerza” que fija la estructura de la empresa.
Mira/escucha el podcast completo en una charla profunda con la periodista Mery Vaca:
