Periodismo Sin Maquillaje
noviembre 1, 2026

Erika Ewel, la artista que convirtió el dolor del cáncer en arte

Erika Ewel (centro) participa en el programa Sin Maquillaje con Mery Vaca, el 23 de octubre de 2026, junto a las periodistas Mery Vaca (der) e Isabel Navia (izq).

1 Nov (PSM).- En enero de 2023, Erika Ewel recibió una noticia que le cambió la vida. El diagnóstico de cáncer de mama llegó como un golpe inesperado. «Es como si te dieran una bofetada. Es durísimo, durísimo», recuerda.

Sabía que tenía por delante un año difícil, pero había algo que no estaba dispuesta a abandonar: su relación con el arte. No imaginaba entonces que la enfermedad terminaría convirtiéndose en uno de los proyectos más personales de su trayectoria.

Al principio pensó que debía prepararse para seguir pintando. Dispuso 20 bastidores gigantes en su taller, listos para trabajar. Pero el cuerpo no respondió como esperaba. No tenía fuerzas para enfrentarse a los lienzos. Entonces cambió de escala: dejó los grandes formatos y se sentó frente a una hoja de papel.

«De todo este proceso tiene que salir algo interesante porque no podemos pasar así no más», se dijo.

Comenzó a dibujar y escribir. Cada jornada tenía su propia historia, marcada por las sensaciones físicas y emocionales del tratamiento. Las náuseas, el cansancio y las consecuencias de la quimioterapia quedaron registrados en pequeñas hojas que fueron convirtiéndose en una bitácora ilustrada.

«Agarré una hoja de papel y empecé a hacer dibujos y empecé a escribir», cuenta al programa de streaming Sin Maquillaje con Mery Vaca. Después decidió ilustrar aquel diario porque, explica, «era lo único que podía hacer».

Pero no se conformó con registrar lo que sentía. También quiso documentar lo que estaba ocurriendo con su cuerpo. Preparó un espacio en su taller y comenzó a fotografiarse cada semana. Con un temporizador, registró las transformaciones de su rostro durante los meses de quimioterapia. No evitó mirarse. Decidió convertir esa imagen cambiante en parte de su obra.

El proceso médico incluyó una cirugía en Chile, donde le extirparon parte de la mama izquierda, tras sesiones de quimioterapia y de radioterapia en Bolivia. También perdió el cabello y las pestañas. «Yo nunca usé pelucas», recuerda. Primero llevó pañuelos, pero llegó un momento en que se cansó de ellos y comenzó a salir sin cubrirse la cabeza. Incluso inauguró una exposición completamente calva, según recuerda la periodista Isabael Navia, quien participó de la entrevista por su especialización en la temática.

La enfermedad no borró su necesidad de color. Cuando recuperó fuerzas, volvió a los grandes lienzos. «No, yo tengo que pintar. Yo necesito color en mi vida», decidió. La respuesta fue una paleta mucho más intensa de la que acostumbraba utilizar: flores, luz y colores que contrastaban con la experiencia física que acababa de atravesar.

La historia tenía, además, un antecedente artístico. En 2001, Ewel había realizado Virgen de la Leche, una obra inspirada en las representaciones coloniales de la maternidad. En ella exploró su propio cuerpo y la experiencia de estar embarazada. Años después, volvió sobre esa temática desde otro lugar: el de una mujer que había atravesado el cáncer de mama. Para esta nueva serie utilizó fotografías de su cuerpo después de la cirugía y recurrió al bordado.

Artista a los 13 años

La relación de Erika con el arte comenzó mucho antes de los premios y las bienales. A los 13 años, su madre la llevó al taller del artista Roberto Valcárcel, quien inicialmente no recibía niños. Su insistencia consiguió que la aceptara. Ewel permaneció allí cuatro años, una experiencia que considera decisiva para elegir su camino.

Estudió Bellas Artes en Brasil y posteriormente obtuvo una beca para formarse en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde entonces ha trabajado con pintura, dibujo, fotografía, instalaciones y técnicas textiles. Lleva más de 30 años dedicada al arte y representa frecuentemente a Bolivia en bienales internacionales.

Este año recibió el Premio Iberoamericano de las Artes Plásticas de la Fundación Carlos III de España, en reconocimiento a su trayectoria, y participó en la Bienal Contextile, en Guimarães, Portugal.

Hoy afirma que ha superado el cáncer, aunque continúa con tratamiento hormonal y controles médicos anuales. No presenta su experiencia como una historia de curación exclusivamente personal. Reconoce el trabajo de los médicos, pero también reivindica la importancia de la actitud para afrontar el proceso.

«La actitud es clave. Yo creo que es más de la mitad del proceso», sostiene.

Su obra no cuenta solamente una enfermedad. También registra el empeño de una mujer por seguir mirando, creando y encontrando colores incluso en uno de los momentos más difíciles de su vida.

Mira/escucha el podcast completo con Erika Ewel, Mery Vaca e Isabel Navia: