Minerales críticos: Bolivia tiene potencial, pero debe diversificar socios y evitar dependencias

La Paz, 1 Nov (PSM).- Bolivia tiene un potencial importante en minerales críticos y tierras raras, pero sin tecnología, inversión y reglas claras seguirá al margen de la carrera global, afirmaron los analistas Víctor Rico y Guillermo Guzmán, quienes recomiendan diversificar los socios y no alinearse o casarse con una sola potencia.
Ambos participaron en el programa Sin Maquillaje con Mery Vaca.
El economista e internacionalista Víctor Rico, exvicecanciller, sostuvo que los yacimientos identificados “si no se desarrollan, a través de procesos tecnológicos adecuados, no tienen relevancia”.
La clave, matizó, no está en el subsuelo sino en el procesamiento. China, como ejemplo, concentra cerca del 90 % del procesamiento de tierras raras del mundo, un camino que inició en la década de 1990 y lo hizo sin improvisar, sino de manera planificada.
En ese sentido, subrayó la importancia de que el Gobierno de Rodrigo Paz promueva un “debate nacional muy profundo” sobre los minerales críticos debido a su relevancia actual en el mercado mundial y porque Bolivia ya está exportando esos materiales.
“Tenemos el potencial, pero tenemos que asociarnos con países que tengan la capacidad tecnológica para desarrollar esos yacimientos y tenemos que tener las condiciones jurídicas y políticas para que eso ocurra”, sostuvo.
De forma global, las exportaciones bolivianas llegaron a unos 7.900 millones de dólares a julio, de los que 5.500 millones de dólares corresponden a la minería, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Esas cifras no son por una mayor producción, sino por el precio de los minerales, apuntó.
Agregó que, a diferencia de los hidrocarburos, el mapa geopolítico sobre la importancia de los minerales críticos para una economía está marcado por la “incertidumbre” y puede cambiar debido al desarrollo tecnológico, tal como sucedió, por ejemplo, con el cobalto, en la República Democrática del Congo, que perdió su valor y precio.
En ese sentido, Guzmán, que es doctor en Economía aplicada, subrayó que los minerales críticos “son una definición política, son una definición económica; no es una definición química”, de modo que lo crítico para Washington puede no serlo para Pekín o Europa.
Recordó que Bolivia ya participa en el negocio con zinc, indio, estaño, wolframio, antimonio, bismuto y plata. Con el litio, en cambio, pese a tener uno de los yacimientos más grandes del mundo, solo produce 2.500 toneladas al año, igual a lo que Chile obtiene en tres días.
El país es parte del negocio o es un actor relevante en esos mercados, aunque también tiene recursos “dormidos” que puede ser activados para su explotación en el contexto de las tensiones globales, agregó.
De hecho, la existencia de esos yacimientos en Bolivia es lo que pone al país en el foco de atención de potencias como Chile, Rusia, Estados Unidos y de Europa.
“No debemos casarnos con nadie”
Para Guzmán, el riesgo para un país pequeño es un comprador único con poder de mercado. “Lo que tenemos que lograr es mantener una cartera de clientes lo más amplia y diversificada posible. No debemos casarnos con nadie”, afirmó.
Recordó que los contratos de litio con China y Rusia quedaron sin aprobación legislativa.
Rico también defendió que la posición de Bolivia debe ser abierta, sin excluir países ni empresas, a condición de que cumplan la legislación tributaria y medioambiental.
Ambos pidieron un debate nacional que incluya el impacto ambiental, los derechos indígenas y la distribución de la renta, con Potosí como actor central.
Extractivismo y medioambiente
Rico insistió en el debate nacional sobre el tema porque, tras la reciente experiencia del gas natural, que supuso una “oportunidad perdida”, el país debe evitar el riesgo del extractivismo, que explota recursos naturales, tiene efectos en el medioambiente y en los pueblos indígenas, pero sin beneficios duraderos.
De inicio, planteó que los recursos económicos que generan los minerales críticos nunca serán equivalentes a lo que producía el gas natural en su mejor momento y, en segundo lugar, destacó la importancia de pasar a la refinación de esos materiales para lograr fondos que permitan la diversificación productiva.
Guzmán sostuvo la actividad minera siempre tiene impacto ambiental, pero la minería con buenas prácticas puede reducir esos efectos.
En el análisis sobre la “dicotomía entre mayor producción minera y remediación ambiental”, Guzmán sostuvo que “puede haber una cuestión virtuosa” con minería secundaria sobre los pasivos ambientales acumulados como los desmontes o relaves.
Mira/escucha el podcast completo en una charla profunda con la periodista Mery Vaca:
